la expresión “más individualísima” de la emoción “más individualísima”.
La traducción sólo puede dar una aproximación de lo que él quería expresar, pero puedo aseguraros que he intentado hacer una frase que os deja tanta libertad para interpretación como la en su versión original.
No estoy de acuerdo con él, sino que su frase me da la posibilidad para desarrollar una idea, que va a permitirme de contestar la pregunta.
Por eso es necesario que destaque unas palabras de la frase y comenzaré con “emoción” porque la emoción es al principio del camino hacia la realización de la obra de arte, es decir “la expresión”. Emoción implica, en primer lugar, una observación de un objeto o de algo más abstracto como silencio, paz, angustia, confianza, amistad,… y por ejemplo, para un arquitecto, la observación consistirá en dos cosas:
1/ intentar entender lo que le pide el promotor y
2/ una observación del medio ambiente en el cual la construcción se realizará.
La observación siempre es algo muy subjetivo. Si estás hambriento y ves un plato muy sabroso al entrar de un restaurante, lo vera con otros ojos al salir de este restaurante después de comer lo que te gustaba. Además la observación dependerá de todos nuestros sentidos, de nuestras posibilidades, que son necesarias para ser capaz de observar algo.
El uso de la palabra “emoción” es una manera para expresar esta subjetividad y estas limitaciones, pero “emoción” significa más que observación subjetiva. “Emoción” significa también una reacción muy personal a la observación.
Por ejemplo, ver una imagen de un cuerpo sin vida dejada en la calle provocará una reacción en ti. Quizás la imagen te dará un sentimiento de tristeza, quizás despertará en ti una forma de ira o de odio, o quizás te dejará más o menos indiferente con un sentimiento de fatiga, debida a todo que va mal en este mundo…
Además la reacción a esta misma estimulación exterior no será la misma cada día, porque será función de la vivencia no tan sólo lejana sino también la vivencia recién del observador. Creo que es por eso que este escritor añadió “más individualísima” a la palabra “emoción”.
Un artista no sería un artista sin expresar sus emociones, sin realizar sus obras de arte. Por eso, escribiré algo sobre la segunda palabra-clave, mencionada en el principio, es decir “la expresión” o en otros términos "expresar algo por el uso de técnicas propios al campo del artista".
Las “técnicas propios al campo del artista” son, por supuesto, muy esenciales. Un escritor no es necesariamente arquitecto y un poeta no es necesariamente escultor. El artista usará las técnicas, que él domina, para dar forma a su obra y para intentar, de su propia manera, expresar sus sentimientos y emociones. Por eso, la obra de arte será también dependiente de la evolución de las posibilidades técnicas para expresarse en cada campo del arte.
Otro aspecto de la expresión artística es casi enteramente análogo a lo que he dicho en cuanto a la observación y hará que la obra de arte dependerá de la vivencia no tan sólo lejana sino también la vivencia recién del creador y que por eso, “mi” escritor he usado le descripción “la expresión más individualísima”.
He también dicho, al principio de este texto, que no comparto la opinión de "mi" escritor. Él era escritor y escritores tienen, tal vez y en ciertos países, la libertad de escribir todo que les gusta, aunque después de un cierto tiempo, un escritor tendrá sus lectores que suelen leer sus libros porque su estilo les gustan, y el inevitable se produce: el escritor pierde su libertad debido a su éxito…
En otros campos del arte, la dependencia del “cliente” está aun más presente: el gusto del promotor para el arquitecto o para el escultor, el carácter y el gusto del cliente para un retratista, y aun el pintor será, temprano o tarde, victima de las exigencias del propietario de la galería donde suele exhibir sus cuadros,…
Así ciertos artistas tendrán que esforzarse para ser tan objetivos como posible para observar y quizás limitar su imaginación en la fase de realización. Otros podrán dejar una grande libertad a su manera de observar, a sus ideas, a su fantasía,…
Pero un factor de influencia es lo mismo para todos, a saber la época. Nadie puede escapar de la época en que él vive y todas las características de esta época tienen una influencia sobre las obras y dejan huellas, que no se pueden negar. Así cada obra de arte es un testimonio de su época y os cuenta algo de su época, a su manera con palabras o en los términos de esta época, que sea una emoción, o una opinión política u otra cosa. Y creo que es este fenómeno que es el origen de esos nombres, nada más. En términos de computadores, eso puede llamarse “sello del tiempo”.
Por esa razón encuentro que todos estilos artísticos tienen su valor pero que todos los nombres, que se usan para clasificar obras de arte, pueden, tal vez, servir a los historiadores, pero no tienen ninguna importancia para mí. Una obra de arte me gusta o no me gusta, pero eso tiene nada que ver con un nombre que está dado al arte de una época.






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